¿Han pensado ustedes en alguna ocasión que el papel que juegan las entidades públicas y demás instituciones sin ánimo de lucro en el campo de la innovación es comparable al de los buenos futbolistas que organizan el juego en el centro del campo?.

Y yo no entiendo mucho de fútbol ni de deportes, pero cuando veía alguno de los partidos del mundial de Alemania 2006 me quedaba asombrado de la capacidad que tienen algunos jugadores de dirigir al equipo y proporcionar ocasiones de gol desde el medio campo o las bandas.

Creo que esto lo hacen de forma similar las entidades que se dedican al fomento de la innovación, bien por que es su función principal, bien porque en alguna ocasión ejecutan algún proyecto relacionado. Pero me refiero más que nada a esas organizaciones que por naturaleza se preocupan por las empresas y en las que todas las acciones que idean van dirigidas a su beneficio. Agencias de desarrollo regional, cámaras de comercio, asociaciones empresariales, fundaciones, universidades y un largo etcétera son sólo algunos ejemplos.

Dinamizar el tejido empresarial dando oportunidades para conocer y decidir: asesoramiento personalizado, apoyo económico, campañas de sensibilización, nuevas iniciativas, organización de jornadas, seminarios o talleres formativos; todo ello casos de tareas y funciones realizadas.

Críticas y elgoios

Aunque a veces se les critica –yo lo hago a menudo– por ciertas carencias o actuaciones, creo que también hay que reconocer su labor. Es verdad que algunas entidades trabajan mejor que otras, y que deberían ser más, por supuesto. Siempre nos parece poco todo lo que se hace. Pero desde luego hay determinadas actuaciones o de cierta envergadura que sólo pueden ser responsabilidad pública, o mejor dicho: “no-privada”.

Y lo digo desde una zona como es Alicante, eclipsada por el turismo y la construcción, y lejos de las capitales más industriales o tecnológicas en las que este tipo de figuras y actividades son mucho más frecuentes. Para esta provincia, disfrutar de buenos ponentes en una charla, de una campaña de sensibilización o de una preocupación constante por la innovación y competitividad de las empresas es todo un lujo. Sepamos reconocerlo y aprovecharlo.