“Ayudamos a las empresas a encontrar la ciencia que necesitan”. Este podría ser el resumen de la conferencia impartida por Pablo Delgado de Torres, uno de los responsables del programa de relaciones con la empresa (ILP) del MIT, Massachusetts Institute of Technology, a la que he tenido el gusto de asistir esta mañana en la Universidad de Alicante dentro del curso de verano: “Innovación y tecnología: un sector emergente de posibilidades laborales“.
El programa ILF del MIT es el instrumento de cooperación universidad – empresa orientado a la transferencia de tecnología más amplio y antiguo del mundo, que data de los años 50, y que ofrece un servicio privilegiado a unas 200 empresas de todo el mundo para acercarles las ciencia y la tecnología desarrolladas en la institución.
El MIT es una universidad líder en generar conocimiento y en transferirlo a la industria. Con un presupuesto de I+D de más de 643 millones de dólares en 2008, 3.600 investigadores de profesión y una media de 2 licencias de patente a la semana, verdaderamente es para quitarse el sombrero.
La pregunta del millón fue la que trataba de obtener la receta del éxito. Lógicamente no existe ningún secreto oculto que sea la llave para incrementar la transferencia de tecnologia, pero quizás uno de los elementos diferenciales del MIT sea la existencia de un ecosistema donde conviven en armonía numerosas acciones y programas que en conjunto crean unas sinergias espectaculares.



